Bogotá, Colombia. Junio/2012
Ubicada en el centro de Colombia, parte del altiplano cundiboyacense, formación montañosa ubicada en la cordillera Oriental de los Andes. Es la tercer capital más alta en América del Sur (después de La Paz y Quito), a un promedio de más de 2600 MSNM. Posee una población de más de 7 millones de habitantes que la convierten en la ciudad más poblada del país, concentrando el poder político y económico, como ocurre en Argentina con la provincia de Bs.As.
Era la última ciudad que visitábamos en el viaje, y tantas personas, coches, tiendas, contaminación visual y sonora no nos motivaba tanto para recorrerla. Pero lxs amigxs por reencontrar, las ganas del abrazo, las charlas entre cafés y arepas y los sueños, nos lanzaron a las calles de esta gran ciudad.
Victoria (gran amiga de Cata de la Maestría de la UBA) y su marido Germán, nos hospedaron muy amablemente en su departamento. Nos sentimos muy cómodxs. Compartimos charlas amenas sobre la vida en Bogotá, en Colombia y Argentina. Pasamos un fin de semana en la casa de la Mamá y el Papá de Vic, disfrutando del jardín lleno de flores, plantas aromáticas y árboles frutales. Cosechamos lulo y tomate de árbol para deleitarnos con variados jugos exprimidos. Jugamos con lxs perrxs Matilde y Tango, hicimos fiaca a gusto. El silencio de aquella casa en Cota, a las afueras de Bogotá, invitaba a descansar el cuerpo y la mente. Un lujo en nuestra última etapa del viaje.
Museo del oro
Para ir al Museo del Oro tomamos el Transmilenio hasta la parada Museo del Oro en pleno centro de Bogotá, frente a la Plaza Bolívar. El museo cuenta con una exposición permanente dividida en cinco salas. Aprovechamos por un rato el servicio gratuito de guía que ofrecía el Museo para informarnos sobre las piezas en exposición. En esta primer sala apreciamos las piezas de oro, maravillas de los diversos pueblos originarios de Colombia. Estxs construían hermosos objetos como aros, collares, vasijas, máscaras funerarias entre otros. Dejamos a la guía y el grupo de visitantes, y seguimos recorriendo el museo por nuestra cuenta. Este fue inaugurado en 1968, y cuenta actualmente con alrededor de 1.479 objetos entre metales, orfebrería, textiles, piedra y cerámica de los sitios arqueológicos más variados de Colombia. Un deleite para nuestros ojos. El tiempo pasó volando.
Lo que no podemos olvidarnos, es que los pueblos originarios de nuestra América, ven en el oro al padre sol hecho metal. Creen que desde sus entrañas, Pachamama obsequia y comparte el mismo (también la plata, el cobre, y otrxs metales) con sus hijxs. Diferentemente, en las sociedades capitalistas el oro es sinónimo de poder, riqueza y ostentación. También de mega minería, contaminación y guerra. Pachamama se enferma por nuestra avaricia y crueldad. Aún estamos a tiempo de bajarnos del tren del consumo alienante y empezar a caminar "de las manos y descalzos" por los senderos de nuestra Abya Yala con amor y respeto. Empezar a descontaminarnos de tanta soberbia y estupidez.
Amigxs, reencuentros y flores
Los reencuentros tenían que seguir floreciendo en esta gran ciudad. Mónica es una amiga muy querida, y esperábamos ansiosxs volvernos a ver. Nos encontramos con Mónica en La Candelaria. Ella venía acompañada de una amiga con muy buena onda. Abrazos, sonrisas y charlas que iban de pasado a presente jugando con las palabras. Nos invitaron a almorzar a un restaurante japonés donde seguimos compartiendo sueños y anécdotas. Después fuimos recorrer La Candelaria, tomamos alguito fresco, y terminamos nuestro reencuentro con mucha alegría.
El día siguiente bien temprano a la mañana fuimos a recorrer el jardín botánico de Bogotá, un lugar enorme con una gran cantidad de plantas de diversas especies. La mañana pasó volando en el paseo entre cantos de pájaros y la visita a la huerta. Estábamos invitados a almorzar en la casa de la familia de Mónica, la cual nos recibió con el cariño tan característico de lxs colombianxs y con un menú vegetariano de los más sabrosos que probamos en el viaje. Entre charlas amenas e intercambios culturales, pudimos conocer un poco sobre la simpática familia de nuestra querida amiga Moni.
Otro encuentro también muy especial fue el que tuvimos con Rosana y Lisa en la casa de Vic, artífice de la juntada. Rosana y Lisa, como Vic son queridas amigas de Cata de la Maestría. Hacía mucho que no se veían, siendo grandes las ganas de una buena charla. Compartimos unas muy ricas pizzas artesanales que había encomendado Vic a un amigo suyo mientras contábamos sobre el viaje y escuchábamos sus relatos sobre sus experiencias de trabajo y su cotidianidad en Colombia.
El último día del viaje lo reservamos para encontrarnos con María Consuelo (otra querida amiga colombiana y compañera de trabajo de Cata) en la Universidad Nacional de Colombia. Recorrimos el inmenso predio que tiene la Universidad, charlamos de nuestro viaje, de la educación en Colombia y Argentina, de lo sufrido que son nuestros pueblos. Esta Universidad tiene una historia de lucha muy grande. Allí fue profesor y desarrolló varias actividades Camilo Torres, el cura guerrillero. Paredes como murales donde relucen los rostros de compañerxs que han luchado a lo largo y ancho de nuestra América profunda. Donde las palabras construyen mucho más que frases políticamente correctas. Después fuimos a almorzar juntxs a un restaurante de comidas típicas colombianas para seguir charlando. Nos despedimos con un gran abrazo, como el compromiso de volvernos a ver más temprano que tarde…
Saliendo de Universidad Nacional, fuimos al Museo Botero, el cual teníamos muchas ganas de conocer.Fernando Botero es un particular artista plástico colombiano de más ocho décadas de vida. Muchos años dedicado a fortalecer y profundizar esa (su) estética tan única, de personas, gatos, pájaros... seres vivos como figuras curiosamente coloridas. El universo de lxs gordxs. Si lo hermoso y lo armonioso para la pintura como parte de la sociedad es lo firme y lo delgado, Botero prefiere el despilfarro de muslos, cachetes y dedos "como chorizos" que nos hablan, tal vez, de tristezas vestidas de abundancia. Una metáfora voraz sobre lo que hicimos (y somos) de/en "nuestro" planeta tierra.
No sólo disfrutábamos de los lienzos del artista colombiano, también de otros íconos del arte contemporáneo: Picasso, Miró, Rodin, Degas, Monet, entre otrxs. Obras que forman parte de la colección personal de Botero. Desde finales de los años sesenta es coleccionista de arte. Piezas precolombinas, arte colonial, dibujo, pintura y escultura. Por iniciativa de Botero, en el año 2000 la colección llegó a Colombia. El artista donó una parte de la misma a la ciudad de Bogotá, y otra a Medellín (incluido el Parque Botero). Un placer recorrer el Museo que se encuentra en el popular y famoso barrio La Candelaria (centro histórico). Para finalizar esta crónica breve y pintoresca, un dato no menos importante: la entrada es libre y gratuita.
Fue una gran alegría y muy simbólico poder encontrarnos en este último día de viaje con Lunafro, compañera que tanto nos ayudó en este recorrido poniéndonos en contacto con compañerxs suyxs para intercambiar experiencias y hospedarnos. Frente al Museo Botero, nos encontramos ella. El abrazo fue grande y hermoso. Allí estaba Luna con su sonrisa, su energía y su luz. Fuimos caminando hasta encontrarnos con una amiga de ella y ahí nos enteramos que era su cumpleaños!! El último día de nuestro viaje el cumple de Luna. Encuentro, festejo y despedida. Así fue. Fuimos a ver un recital de tango en la escuela municipal de música. Tocaban Las Chifladas, un quinteto instrumental de vientos compuesto por cinco mujeres: tres porteñas y dos colombianas. Una muy buena su propuesta musical que disfrutamos al igual que las demás personas en un auditorio colmado. Después nos fuimos a tomar un café. Se sumaron Mónica, una amiga suya y su novio para seguir charlando. Por último, nos fuimos a un bar de música Cubana y Colombiana. Entre cervezas y cumbias, las palabras se multiplicaron como los caminos y los días. Pasaron las horas y llegó el momento de irnos para terminar de preparar nuestras mochilas para la vuelta a Buenos Aires. La emoción nos llenó el pecho y el alma a la hora de despedirnos de tan lindas personas…
Queremos agradecer muy especialmente a Vic y Germán, por su gran hospitalidad y cariño para hacernos pasar tan lindos momentos en nuestra estadía en Bogotá…Las charlas, comidas y paseos que hicimos juntxs fueron inolvidables.
Somos dos caminantes que iniciamos nuestro recorrido en Córdoba, Argentina y queremos llegar a Colombia, pasando por Bolivia, Perú y Ecuador. Nos mueven las ganas de conocer algunos senderos de este inmenso, bello y diverso territorio que es el Abya Yala, sus paisajes y su gente, sus culturas y luchas forjadas con rebeldía y magia, y también contradicciones... En este camino esperamos reencontrar queridxs amigxs y conocer nuevos, intercambiando experiencias y semillas de libertad.
Puerta del Diablo. Tupiza, Bolivia.






































Vicky que bonito verte!!!! Mónica te acuerdas de mí? Un abrazo gigante a las dos!!! Javi que ternura de foto con Tango!!!
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