Fue con mucha felicidad que llegamos a Medellín después de la breve estadía en Manizales, al final allí nos esperaba nuestra querida amiga Pily, a quien ya habíamos encontrado en Pasto, en la casa de sus padres.
El viaje desde Manizales fue tranquilo, cruzando por la ciudad de Cali, a la cual decidimos no ir. Arribamos a Medellín a la noche y, tras pegarle una llamada a Pily, nos dirigimos en taxi hasta su casa, en el barrio de Calazans, cerca de la estación Floresta del Metro. Pily y su sobrina Marianella, nos esperaban cariñosamente con una pizza para el reencuentro y la charla, que sucedieron durante la noche, mientras les íbamos contando sobre todo lo que nos había sucedido en el camino entre Pasto y Medellín.
Al día siguiente Pily tendría que salir a trabajar y nosotrxs lo que más queríamos era un tiempo de descanso en su casita, para relajar y también para subir al blog las informaciones de Quito. Así fue que nos despedimos esa noche con la tranquilad de sabernos en casa y la felicidad de un merecido sosiego en el cuarto que nos había preparado Pily.
Habíamos combinado que Pily nos llevaría a conocer algunos lugares de Medellín y sus alrededores. Fue así que el sábado temprano fuimos al Parque Arví, un parque natural ecológico destinado al ecoturismo en donde hay senderos para caminatas y la práctica de deportes, así como también propuestas de educación ambiental para niñxs. Para llegar al Parque Arví nos tomamos el llamado metrocable, una sistema de transporte vía cable (que funciona complementariamente al metro y que empezó a funcionar en 2010). Según nos comentaban Pily y otrxs paisas que conocimos, el metrocable fue beneficioso del punto de vista de ampliar la posibilidad de transporte para la población que vivía en las faldas de los cerros, reduciendo la marginación social a que estaban sometidas las poblaciones de estos barrios.
Nos gustó que justo a la entrada del parque hubiera una feria en donde los/as campesinos/as que cultivan en los terrenos linderos al mismo, pudiesen exponer y vender sus productos como frutas y verduras, y diversas comidas elaboradas por ellos/as.
Después de nuestro paseo en el Parque Arví fuimos a Santa Helena, uno de los 5 corregimientos (divisiones de la zona rural) de la ciudad de Medellín, a unos 20km de ésta. Llegamos con un sueño tremendo y decidimos echarnos en el pasto de la plaza mientras hacíamos la digestión y esperábamos la llegada de Mile (amiga y compañera de trabajo de Pily) y otra amiga de ellas.
Un poco más tarde, en esta misma plaza, se realizaba un evento cultural en donde se presentaron grupos de baile y música tradicionales. También compartió su arte una asociación de silleterxs, personajes tradicionales de esta región. Lxs silleteros son campesinxs que de hace varias generaciones crean y construyen las llamadas silletas, un trabajo artesanal elaborado con flores con las cuales se dibujan paisajes, retratos y mensajes. Dicho trabajo, antes de hacerse conocido y convertirse en un símbolo de Santa Helena, era realizado por lxs campesinxs para transportar flores para vender o adornar las iglesias. En el mes de agosto se realiza el concurrido Desfile de Silleteros por las principales avenidas de la ciudad de Medellín.Con el caer de la tarde, el frió empezó a hacerse presente.El día no podría ser completo sino disfrutáramos de unas arepas cocinadas a la leña en el bar de Doña Rosa, lugar muy frecuentado por nuestras anfitrionas. Después de darnos este gusto tan especial, nos fuimos a la casa satisfechos y contentos.
El otro día no descansamos, el sobrino de Pily Hugo Andrés nos pasó a recoger para que fuéramos a conocer el Peñol, un monolito de 200 metros de altura localizado en el municipio de igual nombre, que queda a más o menos una hora de Medellín. El monolito como tal es imponente, muy bonito. Pero cuando nos acercamos entendimos que se trataba de un emprendimiento turístico de gran escala, administrado por un grupo privado, y como tal, con intenciones claramente lucrativas. Por esta razón no era increíble que el valor de la subida a la piedra fuera de 10000 pesos colombianos, aproximadamente 25 pesos argentinos. A todxs nos causó malestar el valor cobrado pero teniendo en cuenta que ya estábamos allí en un paseo colectivo, decidimos subir.
Como es sabido y nos reiteró Hugo Andrés, para la construcción del embalse Peñol-Guatapé, el pueblo fue demolido y sumergido y posteriormente reconstruido. Más allá de las imágenes que no reflejan la destrucción que implicó el proceso, y conociendo cómo suelen implementarse los debates y las negociaciones para la construcción de las grandes obras en nuestros países, nos quedamos imaginando las consecuencias crueles y las pérdidas inevitables que sufrieron los pobladores en los idos años 70 y su prolongación hasta la actualidad.
Para nuestro deleite, este día se presentó soleado y hermoso. Al bajarnos de la piedra, nos sentamos en un restaurante para saciar el hambre que ya se hacía presente. Este día terminó en la casa de Pily con pochoclo y sesión de cine latino-americano. El baño del Papa, película uruguaya, fue la elegida.
El día siguiente, feriado en el país, aprovechamos para descansar un rato y luego ir a conocer el Pueblo Paisa, una especie de réplica de un típico pueblo paisa de antaño, situado en la cumbre de un cerro.
Durantes los otros 3 días que estuvimos en Medellín, aprovechamos para conocer algunos de sus sitios como la Universidad de Antioquia, el Jardín Botánico, y la Plaza Botero. También estuvimos en la sede de Cinde (Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano), lugar de trabajo de Pily Mile y Hernán (novio de Pily), que funciona en una casona antigua cercada por muchas, plantas, flores y árboles frutales. No faltaron encuentros a la mesa, patacones artesanales, hogaos, guacamoles, tortillas y otras ricuras preparadas con el intuito de compartir el momento tan especial.
Una cosa que nos llamó la atención en Medellín fue la desigualdad social, explicita y contundente. Extensos barrios extremamente pobres se ven por donde uno mira, fruto en cierta parte del proceso de urbanización improvisada y precaria a que se vieron impelidos los/as migrantes expulsados/as del campo por el desempleo y la violencia causada por el conflicto armado.
Las tensas y desiguales relaciones sociales también se vislumbran en las llamadas fronteras invisibles, escenarios de muerte trazados por bandas criminales ligadas al narcotráfico que disputan el control del territorio, el negocio del narcotráfico y la cooptación de jóvenes para sus actividades ilícitas. Los miembros de estos grupos rivales, pero también cualquier persona que cruce estas fronteras invisibles creadas por estas bandas corren peligro de muerte.
Más allá de estas crudas realidades a la que unx nunca es ajeno ni insensible, fue muy lindo escuchar las peripecias de nuestra querida Pily, quien cuando volvió de Buenos Aires a fines de 2008, sin rumbo cierto, se aventuró a ir a Medellín para intentar la vida allí y hoy está muy feliz con su trabajo, además de haber conocido a su compañero con quien está construyendo un futuro lleno de presentes.
Nos sentimos tan cómodxs con Pily y Marianella en su hogar que nos costó seguir adelante hacia nuestro último destino en este viaje: Bogotá. Claro que influía en dicha “resistencia” el temor de encontrarse con una ciudad demasiado grande para nuestras energías de fin de viaje...Pero tomamos aliento y seguimos, porque sabíamos que también nos esperaban allí queridxs amigxs que hacía mucho no veíamos, y que seguro amortiguarían el choque de llegar a una ciudad tan gigante.
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| Parque Arví |
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| Armado participativo de las silletas |
Peñol
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| Embalse Peñol Guatapé |
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| El Peñol |
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| De izq. a der.: Cata, Hernán, Pily y Hugo Andrés |
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| Jardín Botanico |
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| Javi, Marianela y Pily. A la mesa, compartiendo unas ricas minutas del duende |



















!Queremos minutas del duende!! !Queremos minutas del duende!! !Queremos minutas del duende!! jeje como ven estamos en huelga!! Cata y Javi los extrañamos muchoo!!! Chicos me encanta las descripciones que hacen, con esa mirada crítica que les caracteriza.. lastimosamente la belleza de Medellín, Colombia y todos nuestros países se ven también rodeados de realidades grises matizados por la inequidad y la violencia; un gran reto para gobiernos que requieren actuar desde una voluntad ética para vivir la verdadera política y para una sociedad civil que urgentemente reclama de cada uno de nosotros, actos políticos desde un hacer crítico y renovado, dándole la cara a la realidad y haciéndole frente a la INDIFERENCIA. Nuevamente chicos gracias miles, por permitirme deleitar mis ojos ante tan bellas fotografías y especialmente mover mi corazón y mi mente ante la realidad que nos circunda!!! besos gigantes.
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