Llegamos a Pasto el 24 de mayo a la tardecita, después de un viaje de todo un día desde Quito. Habíamos salido a las 7 a.m. y llegamos pasadas las 13 hs a Tulcán. Cuando bajamos del bus en esta ciudad frontera, nos conocimos con una pareja formada por un brasilero, Victor, y una suiza, Stéphanie. Con ellos compartimos todo el trayecto y los trámites de migraciones en Ecuador y Colombia, que por suerte fueron bien tranquilos.
Una vez en el lado colombiano, en la ciudad de Ipiales, nos dirigimos a la Terminal para buscar los pasajes a Pasto. Serían una hora y media más de viaje. Ya en Pasto tomamos un taxi hasta la casa de la familia de Pily (amiga de Cata), localizada en la Florida, una urbanización alejada del centro de la ciudad. Allá conocimos su papá, José Rafael, su mamá María Cecilia, su hermana Margarita, Yuly, su sobrina, y el nieto de Margarita, Juan Esteban. Super hospitalarixs, nos ofrecieron una habitación bien cómoda para que dejáramos nuestras mochilas y nos relajáramos después de tan largo viaje.
Un rato después llegaron Pily y su colega de trabajo Mile, quienes volvían de un taller de formación que estaban realizando esa semana con profesores de la zona. Lo lindo fue poder coincidir este tiempo en Pasto, ya que Pily actualmente vive en Medellín. Fue para ambas una sorpresa saber que Pily y Mile habían sido designadas para este trabajo justo en un período que coincidía con nuestra llegada.
Pasto está localizada en el departamento de Nariño, al sur occidente de Colombia. Cuando nos conocimos con Pily en Buenos Aires, ella me contaba de su tierra natal y de una de sus características más marcadas, el estar fundada en las faldas del volcán Galeras, un volcán que tuvo su primera erupción registrada en 1580 y que al día de hoy se mantiene activo.
Como nos contaba la familia de Pily en uno de nuestras tantas comilonas compartidas, en el año 1993, un grupo de especialistas se encontraba en el cráter del volcán con el fin de investigarlo. En ese momento el volcán entró en actividad causando la muerte de estas personas. Dicho evento se hizo célebre y está muy presente en el imaginario de la población local que parece haber aprendido a convivir con el Galeras como parte intrínseca de su cotidiano, sin temerle tanto, sino más bien apreciándolo y respetando a tan imponente ser.
Nos tomamos el primer día en Pasto para recorrer la ciudad y conocer algunos de sus sitios más emblemáticos. Por indicación de Pily, fuimos al Museo de Taminango de Artes y Tradiciones Populares de Nariño que funciona en una casona antigua del siglo XVII y que exhibe piezas que son muestras de los oficios y procesos artesanales nativos como el barniz de Pasto, la escultura, la talla y torno en madera, los tejidos en lana, instrumentos autóctonos, un molino de piedra movido por el agua, una herrería típica de los sectores rurales con su taller de fabricación de ollas y pailas a la usanza colonial, una imprenta antigua, entre otras tradiciones. También visitamos el mercado de Bomboná en donde se exhiben artesanías y otras producciones locales.
Es muy presente en la ciudad el orgullo por su Carnaval de Blancos y Negros, una fiesta tradicional muy antigua que encuentra arraigo en los rituales de los pueblos indígenas Pastos y Quillacingas. Dicho festividad no religiosa ocurre en principios de enero de cada año y se nutre de elementos como el teatro, la música y la danza, teniendo como eje central el trabajo de los artesanxs, quienes se encargan de elaborar carrozas de diversos tamaños, tipos y temáticas que desfilan por las calles de la ciudad, en medio de una multitud vestida con atuendos carnavalescos, disfraces y máscaras.
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| Margarita y Juan Esteban |
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| Yuly y Juan Esteban |
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| De la izq. a der: Margarita, Juan Esteban, Yuly, María Cecilia y José Rafael |
El sábado, aprovechando que Pily y Mile no trabajaban, fuimos a conocer un lugar bellísimo llamado la Laguna de la Cocha, que queda a 20km de la ciudad, en El Encano, corregimiento del municipio de Pasto.
La laguna de la Cocha es un gran dique natural de origen glacial de más de 40 km2 y 25 km de longitud, alimentada por varias corrientes de agua, siendo la principal el río Encano, y desaguando por el río Guamúez al rio Putumayo. Forman parte de la Laguna dos islas; la más grande es llamada La Corota y alberga un santuario de flora y fauna bajo el cuidado del sistema de Parques. En ella habitan numerosas aves y plantas, muchas de ellas endémicas. Tomamos una balsita junto a los pescadores del pueblo para ir a la Corota, y para dar una vuelta por la laguna. Ese día nos deleitamos con el hervido (bebida caliente elaborada con jugo de fruta, azúcar y aguardiente) y con el dulce de chilacuán, una fruta muy sabrosa que no conocíamos y cuyo árbol se asemeja mucho a la papaya.
Laguna de la Cocha
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| Izq. a der.: Mile, Javi y Pily |
Después que Pily se fue de Pasto (con la expectativa de volvernos a encontrarnos pronto en Medellín), nos quedamos un día más en la casa de sus padres descansando y aprovechando para actualizar nuestro blog. Disfrutamos harto de jugar con Juan Esteban (que se estaba recuperando de una fuerte gripa), de las anécdotas intercambiadas con María Cecilia, y de cafés y chocolatados con pancito que siempre acompañaban nuestros finales de tarde. Intercambiamos con la familia, unas muy interesantes experiencias de rituales curativos con yagé. La cual es una planta sagrada utilizada tradicionalmente por las comunidades inga y kamsá del Valle de Sibundoy (en Putumayo - departamento vecino a Nariño localizado en la región amazónica colombiana) de manera ritual y mística, así como con fines medicinales. Varias personas de la familia lo habían experimentado, siendo muy rico conocer sus diversos relatos al respecto.
La familia de Pily nos recibió con mucha atención, cariño y simplicidad. Les agradecemos enormemente por todo y nos quedamos con las ganas de poder encontrarles en una nueva oportunidad.
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HAYYYYYYYYYYYYY!!!!!!!!!! Mi Cata y Javi... que les puedo decir, ante tan bonitas palabras el corazón queda en silencio para deleitarse con sus relatos y más aún cuando estos tocan nuestras raíces... es lindo sentir la emoción de ver pintadas en palabras a mi familia y mi tierra, en las pinceladas de personas tan especiales como Tú y Javi... Ustedes me han permitido revivir el valor de quienes me rodean y de lo que me rodea y lógicamente de lo que soy parte..mil, mil gracias... Se los repito nuevamente: las puertas de mi tierra, mi familia y mi corazón siempre estarán abiertas, vuelvan pronto!!!!
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